Los valores organizacionales ayudarán a impulsar nuestra empresa al éxito. Por eso es imperativo que definamos lo que es importante para nuestra organización y, luego, comunicar los valores en cada oportunidad que tengamos.
Jack Miller ha escrito un libro sobre valores organizacionales llamado “Construyendo una cultura corporativa ganadora”. En él, habla cómo los valores de una empresa conducen al éxito.
“Nunca hemos perdido una oportunidad para reforzar nuestros valores. En los eventos de la empresa, durante las sesiones de capacitación, en las reuniones de equipos, en conversaciones uno-a-uno, así como en nuestros programas de bonificación y nuestras reuniones anuales de participación en los beneficios … en todo lugar posible, actuamos o hablamos sobre uno o varios de nuestros valores”, cuenta Miller.
Verbalizar la misión y los valores personalmente puede funcionar cuando se trata de una pequeña empresa, donde se ve y habla con todos sus integrantes cada día. Pero incluso entonces, no es la mejor manera de crear una cultura organizacional. Vernos obligados a pensar cuidadosamente la misión y valores por tener que escribirlos y compartirlos con otras personas, es una forma más apropiada para “institucionalizar” esas ideas de manera que, a medida que la empresa crece, cada nuevo empleado las conoce, y cada empleado actual las recuerda.
Pero tampoco es suficiente escribirlas y darle una copia a todos los empleados. Con demasiada frecuencia, los folletos terminan en un cajón del escritorio, para nunca ser visto otra vez. Constantemente debemos comunicar y reforzar nuestra misión y nuestros valores. Nuestras acciones y las de otros empleados son, por lejos, el mayor comunicador y reforzador.
Además, toda la empresa debe desbordar con recordatorios … signos en las paredes, mensajes en los productos que los empleados utilizan diariamente, los objetivos fijados para los bonos, el funcionamiento de su sistema de recompensas, y, muy importante, la forma en que se reconoce públicamente a quienes han hecho un trabajo excepcional.
Una gran cultura, sólidamente reforzada día a día hasta que se convierta en una parte integral de la mente y la forma de pensar de todos, puede hacer maravillas. Podemos moldear la organización con una potencia casi invencible que puede conducir a grandes éxitos, por no mencionar el gran orgullo y satisfacción que genera en todos los involucrados.